jueves, 2 de noviembre de 2017

Riesgos psicosociales en mujeres víctimas de violencia de género en la relación de parejas
Los riesgos psicosociales que pueden padecer las mujeres víctimas de violencia de género en una relación de pareja son diversos, entre ellos están los daños psicológicos y físicos que afectan su normal desenvolvimiento en sociedad. De esta manera, se  intenta llamar la atención sobre la necesidad de hacer cumplir medidas para prevenir este flagelo y que pueda tener una vida normal, libre de violencia. En tal sentido, relevante llevar a cabo una investigación donde se pueda asesorar a las víctimas en cuanto a sus derechos dentro del proceso penal y la correcta forma de intervención. Por lo tanto, toda mujer víctima de violencia de género debe acudir a organismo que tienen como objetivos, representar a la mujer ante las instancias judiciales y extrajudiciales, orientar a las mujeres para que reclamen sus derechos brindando apoyo y asesorías.
Cabe destacar que uno de los aspectos positivos, es que la investigación mantendrá lineamientos apegado a las leyes que se requiera para el estudio, dando las recomendaciones pertinentes en cuanto a la orientación ofreciendo la asistencia necesaria en los distintos casos que se estudien. Así mismo, se podrá identificar el tipo de violencia que sufre la víctima, determinando los riesgos psicológicos y sociales que van a repercutir en su cotidianidad. De esta manera, se puede monitorear las situaciones de conflicto que perjudiquen a la víctima y a la familia, con la finalidad de vencer limitaciones socio familiar y emocional, sobre todo en caso donde demande medidas de protección, debido a que la mujer debe recibir ayuda aún cuando ella no la solicite para terminar con una dependencia tan destructiva.
Aspectos Negativo.
La violencia contra la mujer está relacionada tanto a su falta de poder y control como a las normas sociales que prescriben los roles de hombres y mujeres en la sociedad y consienten el abuso. Las inequidades entre los hombres y las mujeres trascienden las esferas públicas y privadas de la vida;  trascienden los derechos sociales, económicos, culturales y políticos; y se manifiestan en restricciones y limitaciones de libertades, opciones y oportunidades de las mujeres. En consecuencia, esto influye de forma negativa en la vida cotidiana de ellas y cuando influyen factores que detonan en violencia física la situación se torna difícil de sobrellevar.
De igual manera, la violencia de género en general y la violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja en particular, es un fenómeno histórico presente en gran parte de las culturas humanas sin límite de edad, clase social, raza, ideologías o religión. Cuando un hombre manifiesta casos, como violaciones al derecho a la vida, a la integridad físicalibertadseguridad, protección judicial, convierte a su pareja en víctima. Es allí donde la mujer debe acudir a instituciones como el ministerio público y denunciar a su agresor, pero en la mayoría de los caso no lo hace por miedo, tampoco saben cuáles son los trámites para formular una denuncia o se resignan a ser maltratadas.
Para tener una idea más clara del tema la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007), en el Artículo 14 se refiere a la definición  de la violencia contra las mujeres allí se establece que todo acto sexista que causen un daño o sufrimiento físico, emocional, laboral, entre otros, o la privación arbitraria de la libertad son actos de violencia. Así mismo,  los autores Mirat y Armendáriz (2006) hacen una definición muy parecida a la de la Ley, la identifican como “acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico y que abarca el homicidio, las lesiones, las amenazas, las coacciones, la privación arbitraria de la libertad, la libertad sexual y los tratos degradantes, tanto en la vida pública como en la privada” (p.12). Es evidente que este tipo de violencia tiene como objeto a la mujer debido a la desigualdad distributiva de los roles sociales, que pone de manifiesto una relación de dominación que trasciende todas las esferas de la vida y que, sin lugar a dudas, favorece al hombre, contribuyendo a la desvalorización de la condición de mujer, en la mayoría de las sociedades.
Continuando, también se presenta el maltrato físico porque la mujer no cumple con el mandato de género de ser una señora, una dama, por su forma de actuar, allí el agresor justifica la utilización de la violencia en casos donde las mujeres se comportan de forma diferente a lo que los hombres esperan de ellas, siendo esto, una incitación a la violencia de género. Otro aspecto negativos y que realmente preocupa, es que la víctima no toma en serio las asesorías recibidas por el Ministerio Publico en su primera denuncia, la presentan y no continúan con el proceso siguiente, deciden dar una nueva oportunidad a su victimario y en muchos casos terminan hospitalizadas con golpes de gravedad o en los casos más extremos son asesinadas por su propia pareja.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario