REPÚBLICA BOLIVARIANA
DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD
BICENTENARIA DE ARAGUA
VICERRECTORADO
ACADÉMICO
DECANATO DE INVESTIGACIÓN, EXTENSIÓN Y POSTGRADO
SAN JOAQUÍN DE
TURMERO - ESTADO ARAGUA
RIESGOS PSICOSOCIALES EN MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO EN LA
RELACIÓN DE PAREJAS
PARTICIPANTE:
HÉCTOR ARMADA
C.I. V-14.538.497
TUTOR: YORDIS SALCEDO
DICIEMBRE DE 2017
CAPITULO I
CONTEXTO EMPÍRICO
CONTEXTO EMPÍRICO
Caracterización del Objeto de la Investigación
Hoy día la violencia ha tomado auge en las
familias, especialmente en la convivencia de parejas, originando una
desestructuración en el núcleo, generando cambios constantes de valores. La Organización de las Naciones Unidas (ONU, 2013), definen
la violencia contra la mujer como:
"Todo acto de violencia de género que resulte, o pueda
tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico
para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la
privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como
en la privada".
En consecuencia,
este tipo de violencia se ha considerado durante siglos como un fenómeno con
repercusiones en el desenvolvimiento de la mujer, debido a que el marido tiene
derecho sobre su esposa y por lo tanto nadie puede intervenir. Por esta razón, en
el siglo XX con la conformación del movimiento feminista se comienza a
investigar nuevos problemas, lo cual se centra en el caso de la violencia hacia
la mujer en todos sus ámbitos, proporcionando investigaciones y ayudando en la
creación de los derechos de la mujer y familia.
Para
continuar, a nivel mundial este fenómeno afecta a la sociedad en general. Bosch
y col (2006) indican que en la década de los setenta, se creó el llamado
Tribunal Internacional de Delitos Contra la Mujer, el cual formuló distintas
formas de acción, en las que se encuentra manifestaciones a través de
documentos, jornadas de discusiones, creación de organismos con la finalidad de
proporcionar ayuda a las víctimas de violencia, y los distintos cambios en las
leyes con respecto al tema, así mismo estas acciones iniciaron un desarrollo en
diferentes países para tomar medidas al respecto. Así mismo, en un análisis realizado en 2013, por la Organización Mundial
de la Salud (OMS), en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, y
basado en los datos de más de 80 países, se comprobó que casi una tercera parte
(30%) de las mujeres que han mantenido una relación de pareja han sufrido
violencia física o sexual por parte de su pareja.
Del mismo modo, en Latinoamérica este fenómeno es
bastante común en todos los países que la integran. En Colombia, López y col (2013)
encontraron que el 74.6 % de mujeres han sido violentadas por su pareja, en el
último año, así mismo, han sufrido de lesiones físicas, verbales y psicológicas.
Las lesiones emocionales como consecuencia de la violencia se presentan en el
80% de los casos, y se hacen más frecuentes después de los 24 años. El entender
por qué un gran número de mujeres no denuncia y continúa en una relación
violenta, requiere conocer y comprender cuáles son las estrategias de afrontamiento
que utilizan las víctimas y sobrevivientes de la violencia de pareja, en muchos
casos denuncian y vuelven con sus parejas por dependencia económica o porque
hay muestras de arrepentimiento y deciden darse una nueva oportunidad, siendo
un grave error que trae mayores consecuencias a la larga.
En ese mismo orden de ideas, en Venezuela la
violencia de género se ha vivido con mayor frecuencia en los últimas décadas, a
pesar de la falta de estadísticas a nivel oficial, Huggins (2006) sostiene que “la
violencia intrafamiliar es un problema común de la familia venezolana,
potenciándose su interrelación con otras formas de violencia, las cuales han
venido agudizándose”. (p.127). Por lo que, en la construcción de patrones
culturales en sociedades como la venezolana el machismo es un eje principal del
rol de masculinidad, otorgándole al hombre la concepción de sujeto del espacio
público y la mujer sujeta del espacio domestico, encontrándose como estructura
jerárquica: dominantes, fuertes, violentos ellos y dominadas, débiles y
violentadas, ellas.
De
esta manera, en Venezuela para minimizar todas las desigualdades entre hombre y
mujeres se crea a partir de 1998 la Ley de la Violencia contra la Mujer y la
Familia, para ayudar a las víctimas de violencia en materia legal, por lo que
en un primer momento plantean a la violencia como toda
conducta violenta ejercida por cualquier miembro del núcleo familiar cónyuges,
concubinos, ex cónyuges, o personas que en algún momento cohabitaron. Sin embargo, en 2007, se considera la
ampliación de la concepción de la violencia y su tipificación, y se crea la Ley
Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una vida libre de Violencia,
definiéndola de la siguiente manera en su artículo 14:
Comprende
todo acto sexista o conducta inadecuada que tenga o pueda tener como resultado un daño o
sufrimiento físico, sexual, psicológico, emocional, laboral, económico o
patrimonial; la coacción o la privación arbitraria de la libertad, así como la
amenaza de ejecutar tales actos, tanto si se producen en el ámbito público como
en el privado.
Por consiguiente, la Ley Orgánica sobre el
Derecho de las Mujeres a una vida libre de Violencia (2007) viene a ampliar la
concepción sobre las formas de violencia y sus sanciones en el estado venezolano,
debido a que en un primer momento la ayuda otorgada en materia legal no tenía
una amplia cobertura, presentándose inconvenientes al momento de aplicarla.
Cabe
destacar que, el Estado venezolano, es garante del goce y ejercicio irrenunciable
e interdependiente de los derechos humanos de las mujeres, y población en
general. Por ello, debe hacer frente a situaciones que se identifiquen como
amenazas o riesgos contra la integridad, propiedades, derechos y cumplimiento
de sus deberes, mediante el establecimiento de las condiciones jurídicas y
administrativas necesarias que brinden protección. Para esto existe la Unidad
de Atención a la Victima, una dependencia del Ministerio Público, encargada de
orientar y apoyar integralmente a las víctimas, informándoles sobre sus derechos
y velando por su seguridad.
Por otro
lado, la violencia contra la mujer puede ser causa de depresión, trastorno de
estrés postraumático y otros trastornos de ansiedad, insomnio, trastornos
alimentarios e intento de suicidio. Las mujeres que han sufrido violencia de
pareja tienen casi el doble de probabilidades de padecer depresión y problemas
con la bebida. Entre los efectos en la salud física se encuentran las cefaleas,
lumbagos, dolores abdominales, trastornos gastrointestinales, limitaciones de
la movilidad y mala salud general. También es un problema social y
de salud pública debido al impacto negativo que ejerce sobre, la morbilidad y
la mortalidad de las mujeres. Siendo este un problema que afecta a los derechos
humanos, pues constituye una manifestación de relaciones de poder
históricamente desiguales entre el hombre y la mujer, que han conducido a la
dominación y discriminación en su contra, siendo un mecanismo social
fundamental por lo que se fuerza a la mujer a una situación de subordinación
respecto del hombre.
En relación
a lo planteado, se formulan las siguientes interrogantes: ¿será necesario indagar el nivel de
conocimiento que poseen las mujeres sobre los riesgos psicosociales producto de la violencia en la
relación de parejas? ¿Cuáles son las causas que generan la violencia contra la
mujer según la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una
Vida Libre de Violencia? ¿Será necesario realizar charlas informativas sobre
los derechos de las víctimas dentro del proceso penal y su debida aplicación?
Objetivos de la Investigación
Objetivo General
Determinar
los Riesgos Psicosociales en mujeres víctimas de violencia de género en la
relación de parejas
Objetivos Específicos
-Indagar
el nivel de conocimiento que poseen las mujeres sobre los Riesgos Psicosociales
producto de la violencia
en la relación de parejas
-Definir las causas que generan la
violencia contra la mujer según la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una
Vida Libre de Violencia
-Realizar charlas
informativas sobre los derechos de las víctimas dentro del proceso penal y su
debida aplicación
Justificación
de la Investigación
El fenómeno de la violencia contra la
mujer constituye un problema social, de orden público de competencia de los
tribunales, que exige la formulación de políticas públicas y programas para su
atención y prevención. La tarea apunta hacia la reconstrucción de las
asignaciones o roles de género tradicional que fomentan el uso de la violencia
por parte del hombre y la aceptación por parte de la mujer, por lo tanto, se
hace necesario la utilización del diálogo y la negociación en la resolución de
las diferencias. No es una tarea fácil ni de resultados inmediatos, pero es una
intervención que incide en el principio del problema y que debe acompañar a las
acciones emprendidas en el ámbito legal y de salud.
La presente investigación se
justifica por cuanto constituye un valioso aporte teórico por la información
pertinente al considerar erradicar o minimizar las víctimas de violencia de género
en la relación de parejas. Así mismo, llevada a la práctica se pretende la participación del las víctimas y los organismos del correspondientes
que canalicen las debidas orientaciones, inspirados en la formación de valores
morales que fomente el respeto entre los involucrados, mediante talleres y
charlas interactivas.
De igual manera, se hace
necesario reforzar la convivencia familiar, cultivar los valores, la armonía, el
amor y la solidaridad entre los integrantes del grupo familiar, que permita el
respeto y la comunicación entre ellos, para una sana convivencia y la
disminución de los índices de violencia en la mujer y la familia. En la mayoría
de las culturas, las mujeres y los niños suelen encontrarse en condiciones de
menor poder, lo que les hace más vulnerables a ser víctimas de violencia. Esta
problemática incide directamente en el proceso de socialización, en las pautas
de crianza y los modelos que enmarcan al proceso de educación de un individuo,
como elementos fundamentales en la estructuración de su personalidad. Por eso, para
abordar de forma integral las consecuencias de la violencia y las necesidades
de las víctimas y supervivientes se requiere una respuesta multisectorial.
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