CAPÍTULO
I
CONTEXTO
EMPÍRICO
Caracterización
del Objeto de la Investigación
En los últimos años, la dinámica de las sociedades a nivel mundial
ha generado cambios que exigen respuestas adecuadas a las problemáticas
sociales que han ido emergiendo como parte de las transformaciones sociales y
culturales. En este contexto, en la sociedad venezolana, aparece la violencia
como un fenómeno que se expresa en toda su estructura social, exigiendo ser
atendida tanto por el Estado como por la sociedad, para restablecer en la vida
cotidiana el derecho de todos a convivir en paz y seguridad.
Según Rivera, citado por Fraire (2000: 15), el Estado Venezolano,
garante de los derechos humanos adolece de políticas eficientes ante las causas
de la violencia que genera inseguridad e impunidad en el conjunto de los
habitantes de la sociedad; en extremos que trasciende del ciudadano como
individuo al colectivo en su totalidad. Sobre este planteamiento, el autor
considera la violencia como:
Una reacción
provocada por acumulación de frustraciones. Apunta siempre a una dirección,
pero esta precedida de un momento ciego, en el que se desata la censura y
aparece la agresión. Para analizar un hecho de violencia hay que analizar sus
personajes, sus causas, el contexto en el que se desarrolla y su
direccionalidad. Negar las causas verdaderas que originan la violencia es una
forma más de violencia.
En tal sentido es evidente, que la violencia se origina por diversos
factores que generalmente están interrelacionados. Entre ellos, se pueden
mencionar, la pobreza, producto de la desigual distribución de la riqueza que
afecta a los estratos sociales de escasos recursos socio-económicos,
excluyéndolos de los servicios básicos y por ende, creando necesidades
insatisfechas. En este sentido, el Instituto Nacional de Estadísticas (2008) al
referirse a los hogares en situación de pobreza para el 2do semestre del año
2007, determinó que 6.488.505 personas, lo cual representa 28,5% de la
población venezolana, viven en situación de pobreza. Frente a esta situación,
la crisis de los diferentes tipos de valores y fundamentalmente, los
ético-morales a nivel familiar, también desvirtúan los aprendizajes de modelos
de conducta de socialización y las pautas psicológicas y morales del futuro
adulto, ocasionando rupturas en el comportamiento social del individuo,
caracterizado por la presencia de antivalores. Al respecto, Fraire (2000:14),
sostiene que la violencia es una construcción social, cuando expresa que:
Los seres
humanos no somos violentos o pacíficos por naturaleza, sino por las prácticas y
discursos desde los que nos formamos y conformamos como sujetos históricos.
Desde esta perspectiva los modos violentos de relacionarnos, son conductas
socialmente aprendidas, cuando la violencia ingresa y se apodera de los
distintos espacios por donde transitamos nuestra cotidianidad, se reviste de
las características propias de esos espacios. Es entonces cuando hablamos de
violencia institucional, familiar, escolar, entre otras.
Por otra parte, la descomposición familiar que implica la ausencia
de las figuras de autoridad paterna o materna en el núcleo familiar, acarrea
que el miembro de la pareja que permanezca en el hogar asuma el rol del otro 7
con las carencias de género para transmitir valores y el respeto a los acuerdos
de convivencia de los demás miembros de la familia, además de las
responsabilidades del hogar.
Vinculados a los aspectos anteriores, está la violencia
intrafamiliar, que es una de las peores formas de violación de los derechos
humanos y discriminación hacia la mujer con incidencia en los niños, niñas y
adolescentes, causándoles un daño grave y convirtiéndolos en muchos casos, en
sujetos de maltrato infantil. En referencia a esta situación, la Ley Orgánica
Sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007), en su
exposición de motivos plantea que: “Durante el año 2005 se atendieron 39.050
casos de violencia en el país por organizaciones públicas y privadas
Lo que significa, que además de la violencia contra la mujer,
también ocurre el maltrato infantil, el cual se expresa en el marco de la
violencia intrafamiliar y trasciende mas allá, mediante distintas categorías en
función de las variables intervinientes en cada caso, como: el maltrato físico,
la negligencia, el abandono físico, el maltrato y abandono emocional; donde en
general, se violentan los derechos, el desarrollo físico, psíquico o social del
niño, por los padres u otros adultos, instituciones o la misma sociedad.”
Asimismo, el autor citado refiere que otro factor importante es el
tráfico y consumo de drogas que esta inmerso en la dinámica general de la
sociedad, distorsionando y afectando los valores, la identidad, la cultura, la
economía y la salud pública. De tal forma, que produce una serie de cambios en
el individuo que alteran todo su sistema nervioso central, los cuales abarcan
modificaciones en su comportamiento, pérdida de la memoria, alteraciones en el
patrón de sueño, incapacidad en la toma de decisiones, tareas intelectuales y
motoras, deterioro físico entre otras.
Todo esto con consecuencias en el medio social, tales como:
inadecuadas relaciones interpersonales, conflictos en el seno familiar,
incumplimiento laboral, violencia escolar, deserción escolar, inadaptación
social, entre otros. De acuerdo al informe estadístico anual de la Oficina
Nacional Antidrogas (2007), relacionado con el consumo de drogas de los
pacientes que asistieron a los centros de tratamiento y rehabilitación en la
República Bolivariana de Venezuela, elaborado por el laboratorio Venezolano de Drogas,
correspondiente al año 2007, la mayoría de los consumidores se ubican entre 15
y 29 años, iniciándose en el consumo a partir de los 8 años de edad, lo que
evidencia que el consumo se inicia a temprana edad en la población venezolana.
También es necesario destacar, la incidencia de los medios de
comunicación social en la conducta, actitudes de las personas y especialmente,
de los niños y jóvenes en cuanto a los mensajes poco constructivos del
consumismo y la transculturización de las normas en la sociedad. Según Fraire,
(2002:60) “…los videos, computadoras, TV, publicidad, entre otras, actúan
psicológicamente trastocando la ubicación existencial de quienes sin criterio
reciben estos mensajes persistentemente”.
Por último, la presencia significativa de bandas y la proliferación
de armas ilegales en las comunidades que conllevan a una situación de
inseguridad y a la inexistencia de espacios excepto de violencia, donde muchos
niños y adolescentes pertenecen a agrupaciones delictivas cuyas acciones conforman
generalmente un binomio, atraco y asesinato de la víctima.
Evidentemente, que estos factores generan violencia en los
diferentes ámbitos de la sociedad, trascendiendo a los planteles educativos a
nivel nacional e implicando que las autoridades educativas se han visto
mermadas y rebasadas durante los últimos años por el auge de la violencia
estudiantil en las instituciones públicas y privadas generando zozobra en la
matrícula escolar. Así lo reseñó Rojas (2008:49), en Últimas Noticias, al
plantear lo siguiente:
Hasta hace dos años el número de planteles
públicos era de 25.202 y 5.712 del sector privado, según datos del INE y del
Ministerio del Poder Popular para la Educación, lo que representa una matrícula
de más de 6 millones de estudiantes que están viviendo constantemente bajo un
clima de violencia generalizado.
Frente a esta
realidad que afecta a todos los actores del proceso educativo, el estado Sucre
no escapa a esta problemática, al extremo que la violencia se ha extendido a
varios planteles públicos de los principales municipios de la entidad federal,
siendo declarada problema de orden público por el Jefe de la Zona Educativa;
tal como lo señaló Salazar (2008:3) a través del Diario El Tiempo: ”La
violencia estudiantil se ha convertido en una constante en algunos liceos del
Estado Sucre como un problema de orden público en la entidad”.
Específicamente,
en el Municipio Bermúdez, los Liceos Bolivarianos “Simón Rodríguez”, “Jorge
Ordosgoitti”, “Pedro José Salazar”, “Creación Guaca”, “José Francisco Bermúdez”,
“Santa Catalina”, “Tavera Acosta” y la Escuela Técnica Comercial Robinsoniana
“Pedro Arismendi Brito” del Municipio Escolar Nº 5, han presentado
frecuentemente en los últimos tres años escolares, situaciones de violencia
estudiantil, caracterizada por hechos que involucran a los estudiantes,
docentes, bienes nacionales a nivel intrainstitucional, daños a la propiedad
privada y ocasionalmente enfrentamientos entre planteles.
Ante esta
situación, generalmente las acciones sancionatorias de los acuerdos de
convivencia de las dependencias educativas, las medidas del Consejo de
Protección del niño, niña y del adolescente y el Ministerio Público, no
solucionan el problema, porque en muchos casos adquiere dimensiones de
reincidencia o de intervención de nuevos actores estudiantiles, varones o
hembras.
En estas
condiciones el liceo como espacio para el proceso de enseñanza y aprendizaje,
se ve desbordado por múltiples factores inherentes al entorno comunitario, la
familia y la sociedad, que atentan contra la disciplina del aula y la
integridad física de los colectivos que hacen vida en los recintos educativos.
Tales hechos,
varían de un plantel a otro; sin embargo, en general, pueden tipificarse para
ubicarlos en el contexto de las instituciones educativas, destacando sus
consecuencias en función de la acción transgresora cometida por quien la
ejerce, la padece y los demás afectados quienes sufren indirectamente la
situación. De acuerdo a los servicios de 11 orientación, los planteles en
referencia, son escenarios de hechos de violencia, tales como:
- Agresión
física con arma blanca entre estudiantes, presentado en dos casos, produciendo
en los estudiantes afectados heridos en el abdomen y cabeza, ameritando cirugía
y hospitalización.
- Agresión
física entre estudiantes, expresada mediante puñetazos, patadas y lanzamiento
de piedras, ocasionando contusiones en (senos, tórax, piernas y rostro),
heridas y fractura en un brazo, en treinta y cinco casos, con traslado en
algunos de ellos, a los ambulatorios y al Hospital General de esta ciudad
“Santos Aníbal Dominicci”.
- Agresión
verbal y psicológica, entre estudiantes en cuarenta y tres casos, expresadas en
insultos, palabras obscenas, discriminación (a través de la exclusión de los
grupos de trabajo, por raza, apodo, clase social) intimidación, acoso que
pueden desarrollar temores, aislamientos, frustraciones, baja autoestima y
desmotivación escolar.
- Porte ilícito
de armas de fuego cortas, por parte de estudiantes en seis casos, y en algunos
de ellos con disparos al aire en los recintos de los planteles; con
implicaciones de intimidación e inseguridad, tanto como en el interior de las
instituciones, como en su entorno comunitario inmediato.
- Enfrentamiento
entre grupos de estudiantes de dos o más planteles, sobre todo en las fechas de
culminación de los lapsos escolares; caracterizados por lanzamiento de piedras,
huevos, vasijas llenas de agua y ofensas, entre otros, que crean un clima de
zozobra en los estudiantes que no intervienen, profesores y demás colectivos; hasta
el extremo de reclamos oficiales entre el personal directivo de los planteles.
- Daños a los
bienes nacionales de algunos liceos, ocasionados por algunos educandos en los
cuales se incluyen ventiladores, baños, (lavamanos, pocetas) y pizarras que
dificultan el normal desarrollo de las actividades académicas, ocasionando
gastos y cuyas soluciones muchas veces no son oportunas, debido a la lentitud
de los procesos administrativos y presupuestarios.
- Daños a los
vehículos de algunos profesores con acciones agresivas de rayar las puertas,
romper los espejos retrovisores, espichar los cauchos; creando incertidumbre de
que los estacionamientos de los planteles ya no son seguros y la prohibición
del paso de los estudiantes por estos espacios.
En función de la
problemática planteada, en la presente estudio se formuló la siguiente
interrogante: ¿Cuál es el diseño de un plan estratégico para la prevención de
la violencia estudiantil en los planteles públicos de educación media del
Municipio Escolar Nº 5 del Municipio Bermúdez del Estado Sucre?
Objetivos de la
Investigación
Objetivo General
Proponer un plan
estratégico dirigido a la prevención de la violencia estudiantil en los
planteles públicos de educación media del Municipio Escolar Nº 5 del estado
Sucre.
Objetivos específicos
Fundamentar
teóricamente la violencia estudiantil del adolescente en situación de
aprendizaje.
Diagnosticar los
factores que influyen en la violencia estudiantil.
Describir las
situaciones de violencia estudiantil que presentan los estudiantes incorporados
en las instituciones objeto de estudio.
Determinar los
alcances de las sanciones y medidas aplicadas por los planteles y los órganos
de protección del niño, niña y el adolescente, como transgresores de los
acuerdos de convivencia establecida.
Diseñar un plan
estratégico para la prevención de la violencia estudiantil en los planteles de
educación media.
Justificación
Las interacciones que se dan en la institución educativa comportan
actitudes para la convivencia provenientes del medio social y del ambiente
familiar. Estos comportamientos están vinculados a factores organizacionales
tales como la comunicación entre los actores escolares, quienes expresan un
sentido reconocido o latente de sus valores y creencias fundamentales para las
interrelaciones. De allí, que la convivencia en el ámbito escolar cada día se
afecta por la violencia que se manifiesta a través de minimizaciones, insultos,
desvalorizaciones, amenazas, hurtos, daño al material y muebles de las
instalaciones de los liceos involucrados en el presente estudio y de las
propiedades que la circundan.
En este sentido, la relevancia del presente estudio relacionado con
la necesidad de contrarestar la violencia estudiantil en los planteles públicos
de educación media, se orienta a la búsqueda de alternativas para prevenir la
situación, que desencadena consecuencias impresionantes por la desvalorización
de la cual son objeto, tanto los estudiantes como los profesores y todos los
actores del proceso educativo.
Los resultados del presente estudio permitieron conocer cuáles son
los factores que influyen en este comportamiento estudiantil a los efectos de
diseñar el plan estratégico dirigida a la prevención de la violencia en los
liceos objeto de estudio.
Por otra parte, el estudio es pertinente por cuanto aborda una
realidad cuyos efectos persisten durante largo tiempo, después de haberse
tratado 15 dichos comportamientos, por cuanto los sujetos quedan expuestos a
una gama de conductas negativas que afectan no sólo el hogar sino también al
medio donde se localizan como parte integrante de una comunidad.
Asimismo, el estudio y sus resultados son de beneficios y tienen
pertinencia en el contexto de la estructura educativa por cuanto la convivencia
escolar está reglamentada como una manera de garantizar una educación integral
de calidad. De allí su originalidad, al considerarse la violencia como un
efecto de la crisis sociocultural y de la contradicción de los mensajes
moralizantes que se generan en los medios de comunicación y que se reproducen
en la escuela.
En este aspecto, los resultados del estudio son un aporte positivo
que coadyuvará al mejoramiento de la formación integral del educando, porque
proporcionará al docente una herramienta dirigida a valorar la autonomía, la
justicia, la solidaridad, el diálogo y la tolerancia como componente de una
convivencia escolar sana, integral y respetuosa de la dignidad humana.
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